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Venezuela: ¿Quien se acuerda del acuerdo?

Jorge Olavarría / Historia Viva

Especial para El Nacional 13 de abril 2004 - Hace once meses, se firmó un solemne Acuerdo entre los mas altos representantes del Gobierno encabezados por el vicepresidente Rangel y los representantes de la Coordinadora Democrática, con la intermediación, y facilitación del ex presidente de Colombia, César Gaviria, el mas alto funcionario Ejecutivo de la Organización de Estados Americanos, el organismo regional de las Naciones Unidas de mayor jerarquía en el continente americano, quien por su parte contaba con el reiterado e inequívoco apoyo de los gobiernos del grupo de los llamados países amigos’ España, Portugal, Brasil, Estados Unidos, Méjico y Chile

El Acuerdo decía que las partes lo firmaban “con espíritu de tolerancia, para contribuir al fortalecimiento del clima de paz en el país.”, y que su propósito era “encontrar una solución constitucional, pacífica, democrática y electoral” a la crisis que vive Venezuela . En su segundo punto, las partes expresaron su “ total adhesión y respeto a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.” Afirmando que “en su respeto y en el régimen legal que la desarrolla, se basa la prevalecía del Estado de Derecho y que ella “establece los mecanismos de solución de diferencias” Los firmantes se declararon “conscientes de que en el momento histórico que vivimos es necesario ponerse de acuerdo sobre lo fundamental para garantizar una democracia participativa, pluralista, vigorosa y auténticamente representativa, donde continuaremos teniendo espacio para todos” Los firmantes reafirmaron tener “conciencia de que hay que colocar esos valores más allá de la controversia política y partidista, y que los mismos deben guiar las políticas”

Tiene importancia no exenta de ironía, recordar hoy que las partes explícitamente expresaron su adhesión a los principios de la Carta Democrática Interamericana, la cual declara “el derecho de los pueblos a vivir en democracia y la obligación de los gobiernos y todos los ciudadanos de promoverla y defenderla.” Y en vista del destrozo que la Sala Constitucional ha hecho de su propia jurisprudencia interpretativa de lo que es y debe entenderse como democracia participativa recordemos que el Acuerdo declaro que las partes comparten los valores… “según los cuales al poder no puede accederse sino con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones libres, justas y transparentes, y la separación e independencia de los poderes públicos; la democracia representativa que se refuerza y enriquece con la participación permanente, ética y responsable de la ciudadanía, en un marco de legalidad; el estricto respeto a los derechos humanos, a los derechos de los trabajadores, a la libertad de expresión, de información y de prensa, a la eliminación de todas las formas de discriminación e intolerancia”.

El acuerdo hay que verlo hoy, once meses mas tarde, a la luz de lo que ayer decidió la Sala Electoral del Tribunal Suprema de Justicia, y lo que hace dos semanas decidió la Sala Constitucional a instancias del mensajero Presidencial Ismael García… Pero antes examinemos al acuerdo, haciéndonos la pregunta socrática de rigor.

¿Qué fue el Acuerdo?

El Acuerdo ¿fue un compromiso bilateral? ¿fue un convenio? ¿fue un contrato sinalagmático? Llámesele como se le llame, lo cierto es que el Acuerdo debe ser un acto jurídico del cual surgen obligaciones. Porque si no es esto, no es nada. Ante el riesgo que no sea un acto jurídico, habrá que describirlo como un acto político del cual no nacen obligaciones. Lo que se llama un saludo a la bandera’ Un acuerdo pomposo, ceremonial, que sus firmantes firman en el entendido que eso no los obliga a nada. Es decir una nadería ¿Lo fue? No lo creo. ¿Lo es? Después de lo que han hecho los magistrados de la Sala Constitucional, no lo dudo.

Pero no fueron tortas de aire, ni panes horneados con arena lo que se invoco en el Acuerdo. ¡Casi nada¡ Se invoco, el respeto a la Constitución, a sus principios, a la Carta Democrática de América ¿Es que esos no son actos jurídicos del cual surgen obligaciones?

Un Acuerdo, que sea en si mismo y por si mismo un medio generador de obligaciones, es una fuente de obligaciones ¿es este el caso? Si lo es. Los convenios, convenciones contratos y acuerdos son nombres distintos que se le dan a son fuentes autónomas de obligaciones, entendidas como ‘...un lazo de derecho que nos constriñe...’

Si se hace referencia a una obligación constituida por una relación jurídica, es porque esa obligación tiene carácter coercible y el poder legal y real de hacerla cumplir de manera compulsiva. En esto se distingue la obligación jurídica de otro tipo de obligaciones. Como por ejemplo, la obligación de un pacto entre truhanes, pícaros o políticos, o la obligación del seductor de cumplir la promesa de casarse con la seducida que no va a cumplir, y ella lo que necesita es una excusa para ceder con elegancia. . ¿Esta fue la naturaleza del acuerdo? Por la manera como argumenta la Sala Constitucional en sus peregrinas decisiones, a esto hemos llegado.

Las partes del Acuerdo

El acuerdo tiene ‘partes’ . Así lo dice su texto. La parte que firmo en nombre y representación del gobierno y de los entes que lo apoyan, ¿comprometió al gobierno y a los entes que lo apoyan? No La parte que firmo por la Coordinadora Democrática ¿comprometió a los entes que lo conforman? Tampoco. Por eso, hoy nadie se acuerda del acuerdo. Porque nadie se siente comprometido por el. Y esto es lo mas grave. Porque el compromiso bilateral de las partes consiste en respetar y cumplir la Constitución y la ley, en su espíritu y en su letra. Cumplir con la ley es el contenido de la obligación del Acuerdo. Es una obligación que nace, de la ley y no del compromiso privado que así lo acuerde. Un convenio así en cualquier país medianamente organizado, seria una redundancia inútil que nada quita ni agrega a las obligaciones imperativas que surgen de las leyes, con o sin Acuerdo.

Pero este no es el caso de Venezuela. Por eso se negocio y se firmo el Acuerdo. Porque Venezuela esta en crisis. La crisis se manifiesta en la burla que de la ley y el Derecho ha hecho Hugo Chávez, desde que se negó a jurar cumplir y respetar la Constitución bajo la cual había sido elegido. La crisis llega al paroxismo con los sofismas legales de Iván Rincón y Carrasquero. Una crisis tan grave que hizo necesario que el Secretario General de la OEA se instalara en Caracas y forzara un acuerdo para que partes, el gobierno y la oposición, comprometieran a cumplir la ley. Y no lo están haciendo.

Sabemos que todo contrato supone la existencia de partes que son los sujetos de la relación contractual. Ahora bien los que se sentaron en la Mesa de Negociación y Acuerdos ¿Eran partes? Los representantes del Gobierno Nacional y de las fuerzas políticas y sociales que lo apoyan, y las organizaciones políticas y de la sociedad civil que conforman la Coordinadora Democrática, ¿son las partes que mediante el Acuerdo se obligaron a cumplir con la Constitución y la ley?

Si a estas partes se les aplica el principio de la relatividad de los contratos, sus obligación de cumplir con la ley, estaría reducida a su voluntad. Lo que ellos acordaron dejó de ser norma general de ineludible cumplimiento.

La Anarquía

Esta es la cruel ironía de este caso. Las partes del Acuerdo no son personas. Son categorías o conceptos políticos jurídicamente indeterminados. Es imposible hacer caer sobre ellas las consecuencias jurídicas del incumplimiento de la obligación convencional, por vía coercitiva jurisdiccional. ¿a quien se le reclama hoy el incumplimiento de la letra y el espíritu del Acuerdo?

En cuanto a los miembros de la Mesa... no se puede trabar ejecución de ninguna obligación, ni a los representantes del Gobierno y ‘las fuerzas políticas y sociales que lo apoyan...’ ni a los que conforman la "Coordinadora Democrática".

Las obligaciones del Acuerdo, que en un orgasmo de ingenuidad creímos eran un solemne compromiso resultaron una entelequia inexigible. El cumplimiento de las leyes que tengan relación con la materia objeto del Acuerdo ha naufragado..¡ El Acuerdo ha desembocado en la consagración de la anarquía. La Sala Electoral ha decidido pero el CNE no acata su sentencia y la Sala Constitucional lo apoya. El Acuerdo termino siendo un pacto político con desenlace inmoral.

Jurídicamente, fue un saludo a la bandera. Sirvió para darle una apariencia de tolerancia legitimidad y ortodoxia al gobierno que lo firmo con el propósito de no cumplirlo.

El Acuerdo resultó ser una maniobra del gobierno, que sometió el destino político del país a pacíficas y plásticas normas e instituciones; bajo la bendición forzada de la OEA la cual esta atrapada como lo estamos todos en la arena movediza de debilidad cobardía confusión y estupidez en la cual nos estamos hundiendo.

La decisión de la Sala Electoral es el fin de la farsa. Ya no hay instancia a la cual apelar. Y del Acuerdo… nadie se acuerda.



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